Envejecimiento

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Entre los cambios físicos que ocurren cuando envejecemos, los cambios a nuestros patrones del sueño son una parte del proceso normal de envejecer. Cuando las personas envejecen tienden a tener más dificultad para dormirse y más dificultad para mantenerse dormidos que cuando eran más jóvenes. Es un malentendido común que la cantidad de sueño necesita disminuir con la edad. En efecto, las investigaciones demuestran que el sueño necesita permanecer constante a través de la edad madura. Entonces, ¿Qué mantiene despiertas a las personas mayores? Los cambios en los patrones de nuestro sueño – lo que los especialistas llaman “arquitectura del sueño” – ocurren mientras envejecemos y ésto puede contribuir a los problemas del sueño. El sueño ocurre en etapas múltiples que incluyen períodos sin soñar de sueño ligero y profundo y períodos ocasionales de soñar activo (sueño REM, o sueño de movimientos oculares rápidos). El ciclo del sueño se repite varias veces durante la noche y aunque el tiempo total del sueño tiende a permanecer constante, las personas mayores pasan más tiempo en las etapas más ligeras de sueño que en las más profundas.

Muchos adultos mayores, aunque ciertamente no todos, también reportan estar menos satisfechos con el sueño y más cansados durante el día. Estudios sobre los hábitos de dormir de los americanos mayores muestran un aumento en el tiempo que toma dormirse (latencia de dormir), una disminución en general del sueño REM y un aumento en la fragmentación del sueño (despertarse durante la noche) con la edad. La prevalencia de los disturbios del sueño también tiende a aumentar con la edad. Sin embargo, muchas de las alteraciones del dormir entre las personas mayores pueden ser atribuídas a enfermedades físicas y psiquiátricas y a los medicamentos usados para tratarlas.

Además de los cambios en la arquitectura del sueño que ocurren cuando envejecemos, otros factores que afectan el sueño son los ritmos circadianos que coordinan la sincronización de las funciones del cuerpo incluyendo el dormir. Por ejemplo, las personas mayores tienden a tener más sueño temprano por la noche y a despertarse más temprano por la mañana comparadas con los adultos más jóvenes. Este patrón se llama el síndrome de fase avanzada del sueño. El ritmo del sueño se mueve hacia adelante para todavía obtener entre 7 y 8 horas de sueño pero los individuos se despiertan extremadamente temprano porque se han acostado muy temprano. No se entiende muy bien la razón para estos cambios en el sueño y en los ritmos circadianos cuando envejecemos. Muchos investigadores creen que puede tener que ver con exposición a la luz, y el tratamiento para el síndrome de fase avanzada del sueño típicamente incluye terapia de luz brillante.

La presencia de insomnio es también alta entre los adultos mayores. De acuerdo a la encuesta del año 2003 sobre el Sueño en América de la Fundación Nacional del Sueño (NSF), el 44% de las personas mayores sufre uno o más de los síntomas de insomnio nocturno por lo menos unas pocas noches por semana o más. El insomnio puede ser crónico (que dura más de un mes) o agudo (que dura unos pocos días o semanas) y con frecuencia está relacionado a una causa fundamental como una condición física o psiquiátrica. (Ver El Insomnio)

Vale la pena hablarle a su médico sobre los síntomas de insomnio y sobre cualquier efecto que estos síntomas puedan tener. Su médico puede ayudar a evaluar que tan serio es el problema y que se puede hacer. Por ejemplo, disminuir la cafeína y las siestas puede ayudar a resolver el problema. Si el insomnio le está creando efectos serios, complicando otras condiciones o haciendo que la persona se sienta demasiado cansada para funcionar normalmente cuando está despierta, ésto le puede sugerir que es importante buscar tratamiento. Cuando los efectos son serios y no se tratan, el insomnio puede afectar la salud de la persona. Personas con insomnio pueden sentir demasiada somnolencia durante las horas del día, dificultad para concentrarse, un riesgo mayor de accidentes y enfermedades y también una reducción significativa de la calidad de vida. Ambos, terapias de comportamiento y medicamentos prescritos solos o en combinación son considerados maneras efectivas para tratar el insomnio; la selección apropiada debe ajustarse a una variedad de factores en la discusión con el médico.

Roncar es la causa primaria de alteración del sueño para aproximadamente 90 millones de adultos americanos; 37 millones de forma regular. El roncar está más comúnmente asociado con personas con sobrepeso y esta condición con frecuencia se empeora con la edad. Los ronquidos fuertes son particularmente serios y pueden ser un síntoma de apnea del sueño y estar asociados con hipertensión arterial y otros problemas de la salud. En apnea del sueño, la respiración se detiene – a veces por 10-60 segundos – y la cantidad de oxígeno en la sangre baja, a veces hasta muy abajo. Esto pone sobre aviso al cerebro causando un corto despertamiento y la respiración comienza otra vez. Estas interrupciones de la respiración pueden ocurrir repetidamente causando múltiples rompimientos del sueño durante la noche y resultando en somnolencia excesiva y funcionamiento alterado durante el día.

La apnea del sueño no tratada pone a la persona en riesgo de enfermedad cardiovascular, dolores de cabeza, pérdida de memoria y depresión. Es un desorden serio que es tratado fácilmente. Si Ud. Ronca habitualmente y puede ser oído desde otra habitación o le han dicho que Ud. para de respirar o hace ruidos fuertes o sofocados durante su sueño, estas son señales de que Ud. puede sufrir de apnea del sueño y Ud. debe discutirlo con su médico.

El síndrome de Piernas Inquietas (RLS) es un trastornos neurológico de movimiento caracterizado por un deseo irresistible de mover las extremidades. En RLS, sensaciones desagradables como hormigueos, picazón y tirones ocurren principalmente en las piernas, empeorándose por la noche y haciendo difícil conciliar el sueño y a veces mantenerse dormido. Su frecuencia aumenta con la edad y se reporta que aproximadamente el 10% de las personas de Norte América y de Europa sufren síntomas de RLS. Aproximadamente el 80% de las personas con RLS sufre de movimientos periódicos en el sueño, y en un estudio se encontró que aproximadamente el 45% de todas las personas mayores sufre de por lo menos una forma leve de PLMD. Muchas personas con estos trastornos también reportan insomnio, y somnolencia en las horas del día.

El tratamiento de RLS y de PLMD envuelve medicamentos prescritos, suplementos minerales (principalmente hierro), y el desarrollo de buenos hábitos de salud y de sueño incluyendo evitar alcohol y nicotina, ejercicio regular y establecer un horario regular para dormirse-despertarse. En el adulto mayor, es importante tener cuidado con los efectos secundarios aun de medicamentos prescritos a la vez interacciones con otros medicamentos.

Cuando envejecemos, hay un aumento en la incidencia de problemas médicos los cuales con frecuencia son crónicos. En general, las personas con mala salud o con condiciones médicas crónicas tienen más problemas de sueño. Por ejemplo:

La hipertensión está asociada con ambos roncar y apnea del sueño – ambos aumentan mientras envejecemos.

La insuficiencia cardíaca afecta aproximadamente a 5 millones de americanos y como el 40% de las personas con insuficiancia cardíaca también tiene apnea del sueño.

La menopausia, con su acompañamiento de sofocos de calor, cambios en la respiración y disminución de los niveles hormonales puede conducir a muchas noches desveladas. (Ver menopausia)

Estudios recientes indican que hasta el 50% de los pacientes con cáncer presentan problemas de sueño.

El problema de reflujo gastro-esofágico (GERD) causa dificultades para dormirse y para mantenerse dormido. Entre las personas que sufren de acidez, el 80% siente escozor en el pecho por la noche, lo que causa malestar y despertamientos. Es más probable que ésto ocurra al dormir boca arriba.

Los patrones de sueño entre las personas con demencia son típicamente fragmentados y esta fragmentación aumenta cuando la demencia empeora. La apnea del sueño también ocurre con más frecuencia en las personas con la enfermedad de Alzheimer. Personas con la enfermedad de Parkinson sufren con frecuencia de trastornos del sueño.

La depresión está estrechamente relacionada al insomnio; la depresión es un factor de riesgo para tener dificultad al dormir mientras que el dormir mal también contribuye a la depresión. Esto es cierto especialmente para las personas que tienen insomnio crónico. Se calcula que el 50% de personas con depresión tiene algún tipo de deterioro del sueño.

El dolor y la incomodidad de la artritis, y otras condiciones musculosqueléticas tales como el dolor de espalda, hacen difícil el dormir durante la noche.

Otras condiciones tales como diabetes mellitus, insuficiencia renal, enfermedades respiratorias como el asma y trastornos inmunológicos están todas asociadas con problemas y trastornos del sueño.

Los medicamentos para condiciones médicas crónicas y las interacciones que pueden ocurrir cuando una persona toma medicamentos múltiples para varias enfermedades pueden afectar el sueño de una manera adversa.

Revisado por Michael V. Vitiello, PhD on March 28, 2005